
Estaba en la biblioteca esperándolo como muchas veces solía hacerlo y él no llegaba. Afuera corría aquel típico viento que hace presagiar una lluvia.
Esta vez no tardó y muy pronto lo tendría al frente. Eran pareja no hace mucho, pero siempre era demasiado frío con ella, pues nuevamente ni siquiera la besó.
-Espero que sea algo importante, hoy es miércoles y tú sabes…-, pero ella lo interrumpió.
-Quería decirte que he tomado la decisión de que terminemos, lo nuestro no da para más.
El ni siquiera la miró, tomó su gorra y se dirigía hacia la puerta.
-Voy a volver con él - le dijo.
Cual varita mágica que lo haya tocado detuvo su fuga, lo vió apretar sus puños, giró lentamente y sus miradas por fin se encontraron.
-Para qué quieres volver con él si no te ama. Ya lo abandonaste una vez, no cometas ese error dos veces.
-El error fue haberte creído todas tus mentiras. No se como no me di cuenta que yo no te importaba, que sólo querías lastimarlo a él.
Lleno de furia la tomó fuertemente por el brazo,
-me lastimas le dijo ella
-le dirás que eres una puta, que te revolcabas todos los días conmigo.
-Eres un ser despreciable, me arrepiento tanto de haber estado contigo.
-Crees que te va recibir nuevamente.
-Estuve con él anoche en el parque, me cobijó entre sus brazos y mi corazón palpitó fuerte junto a su pecho, y volví a sentirme viva. Hoy me levanté, me miré en el espejo y después de mucho tiempo se dibujó una sonrisa en mi rostro. Ahora quiero que te retires y no quiero saber de ti nunca más.
La respuesta fue una mirada llena de odio y se retiró. Lo observó por la ventana y cuando su hermano cerró la reja se derrumbó sobre un sillón y comenzó a llorar. Quiso vivir una aventura, se alejó de ese amor que le proporcionaba cariño, comprensión, amistad y también seguridad. Anoche quería pedirle perdón, pero él no la dejó pronunciar ninguna palabra y solo la abrazó, la besó y la llevó de la mano bajo la lluvia.
Nunca me dejó de amar pensó, y nuevamente brotaron lágrimas, pero ahora eran diferentes, pues recuperaba el amor que nunca debió dejar.